"Las cosas nos imitan.
Pero al final
nosotros imitaremos a las cosas"

 

Por todas partes y de todos modos, un mundo en movimiento quiere ser cambiado.

Bueno, no quisiera que me interpretara mal: eh, los objetos, son siempre tan precarios nuestros objetos, cambian de lugar, traicionan incluso el recuerdo

Antonio Tabucchi, La línea del horizonte.

La vida no tiene plazos, no posee un croupier que levanta la mano y advierte que la suerte está echada, todo corre y nada está inmóvil, por qué evitarnos si nos hemos encontrado.

Antonio Tabucchi, Any Where Out of the World.

También yo hablo de equívocos, pero no creo amarlos; soy más bien propenso a descubrirlos. Malentendidos, dudas, comprensiones tardías, inútiles lamentaciones, recuerdos tal vez engañosos, errores tontos e irremediables: las cosas fuera de lugar ejercen sobre mí una atracción irresistible, casi como si fuera una vocación, una especie de pobre estigma desprovisto de sublimidad. Saber que se trata de una atracción recíproca no me sirve precisamente de consuelo. Podría consolarme la convicción de que la existencia es equívoca por sí misma y que nos distribuye equívocos a todos, pero creo que sería un axioma, tal vez presuntuoso, no muy distinto de la metáfora barroca

Antonio Tabucchi.

No existe casi ningún otro criterio de calidad, e incluso de verdad, porque todos se los traga ese único principio: la densidad del Sentido está allí por donde pasa el saber, donde el saber está en movimiento: todo el saber, sin excluir nada. La idea de que entender y saber signifique penetrar a fondo en lo que estudiamos, hasta alcanzar su esencia, es una hermosa idea que está muriendo: la sustituye la instintiva convicción de que la esencia de las cosas no es un punto, sino una trayectoria, de que no está escondida en el fondo, sino dispersa en la superficie, de que no reside en las cosas, sino que se disuelve por fuera de ellas, donde realmente comienzan, es decir, por todas partes. En un paisaje semejante, el gesto de conocer debe de ser algo parecido a surcar rápidamente por lo inteligible humano, reconstruyendo las trayectorias dispersas a las que llamamos ideas, o hechos, o personas. (…) Superficie en vez de profundidad, viajes en vez de inmersiones, juego en vez de sufrimiento. ¿Sabéis de dónde procede vuestro querido y viejo término buscar? Pues lleva en la panza el término griego, kípkoç , círculo: pensábamos en alguien que sigue dando vueltas en círculos porque ha perdido algo y quiere encontrarlo. Con la cabeza agachada, mirando una porción de suelo, con mucha paciencia y un círculo bajo sus pies que se hunde poco a poco.

Alessandro Baricco, Los bárbaros: Ensayo sobre la mutación.

ikenbot:

The Violent Violet Sun

“After dodging clouds and hailstorms all week I was able to record my first solar image at the CaK wavelength… 393.37nm in the violet end of the spectrum. I see almost no detail visually due to my eye’s poor sensitivity at this wavelength. But the camera sees good!”Alan Friedman

si pudiera concebir o soñar otro tiempo quizá podrían vivir en él…

Chris Marker. La Jetée.

¿Y entonces qué? ¿Por qué está pensando esta historia? ¿Qué está inventando su imaginación que se presenta como memoria?

Antonio Tabucchi, La línea del horizonte. Pág. 60.

Y mientras comprendía estas cosas el ruido de aquella moderna sala de máquinas se ha apagado, como si su comprensión hubiera apretado un interruptor que nivelaba en el silencio voces y gestos. En aquel silencio ha tenido la sensación de moverse como un pez atrapado en las redes…

Antonio Tabucchi, La línea del horizonte. Pag. 37.

ha mirado hacia arriba y le ha parecido que incluso las estrellas estaban cansadas, y ha deseado que existiera una excepción para todo lo que existe, como un aplazamiento o un olvido.

Antonio Tabucchi, La línea del horizonte. Pág. 23.