"Las cosas nos imitan.
Pero al final
nosotros imitaremos a las cosas"

 

Comprendimos que en Oriente todavía se conoce el sentido sagrado y simbólico de matar, y también su significado oculto y sensual. porque todos sonreían, todos aquellos hombres con rostros de piel oscura, todos entreabrían los labios y miraban con una expresión de éxtasis y arrobamiento, como si matar fuera algo cálido, algo bueno, algo parecido a besar. Es extraño, pero, en húngaro, estas dos palabras, matanza y beso, ölés y ölelés, son parecidas y tienen la misma raíz… Así es.

Sándor Márai, El último encuentro.